Centro de Monitoreo Público del Sambil

 

 

El operador del Centro de Monitoreo Público es el encargado de hacer la evaluación de la situación, y determinar si es necesario el envío de equipos de reacción, llamar a alguna autoridad, etc.

Cuando se plantea un evento, el operador está obligado a hacer un reporte de actividad, a través de un programa informático que registra en una secuencia cronológica todo lo que ocurre en el interior del centro comercial. Algunos datos, tales como la apertura y el cierre de las tiendas, son consignados en la secuencia en forma automática.

Al momento  en que el operador  inicia un reporte, el programa  genera automáticamente un registro de hora y fecha que no puede ser alterado. Si el operador se equivoca al presionar una tecla o en la valoración del hecho, tiene que abrir otro formato y corregir. Esto le obliga a fijar la atención en lo que hace y ser lo más cuidadoso posible. El programa está hecho de esa forma para impedir posibles encubrimientos de actos de negligencia de los vigilantes o de complicidad interna con algún delito.

El Centro de Monitoreo Público está provisto de un juego de baterías que se activa en forma automática apenas ocurre una falla en el servicio eléctrico. Esto le da al lugar una autonomía de ocho horas. Si la falla eléctrica persiste luego de este lapso, será necesario buscar cambios.

Toda la información  generada en los reportes de actividad puede ser procesada posteriormente con fines estadísticos. Durante los primeros seis meses de 2008, por ejemplo, fueron atendidos 651 eventos. Esto implica que todos los días el equipo de seguridad del centro comercial, con la coordinación del Centro de Monitoreo Público, afrontó más de cuatro situaciones.

Los eventos están discriminados en:

•     Hurtos a tiendas, a visitantes o de empleados

•     Daños materiales

•     Estafas a las tiendas o a personas

•     Alteraciones al orden público

•     Presencia de indigentes o vendedores ambulantes

•     Actos lascivos entre personas de distintos sexos u homosexuales

•     Accidentes

•     Robos o atracos armados

•     Secuestros

•     Incumplimientos de las normas del centro comercial

•     Tráfico y consumo de drogas ilícitas.

También hay un rubro de otras actividades, en las que se incluye, por ejemplo, servicios de escolta solicitados especialmente. De todos los eventos reportados, 593 (91%) fueron catalogados como “resueltos”. Esto significa que fueron  convenientemente  atendidos  por  el personal del centro  comercial, o delegados sin problemas a las autoridades competentes.

Algo sorprendente es que durante el primer semestre de 2008 el personal de seguridad del centro comercial reportó la captura de 586 personas. Las causas más frecuentes fueron el hurto a las tiendas (271 personas) o alteraciones al orden público (128 personas). Enero y marzo de ese año fueron  los meses en los que se efectuó la mayor cantidad de aprehensiones. Esto pudo tener alguna relación con las temporadas de vacaciones y el asueto de Semana Santa.

Las mercancías recuperadas fueron esencialmente:

•     Artículos de vestir (ropas, calzados).

•     Alimentos y medicinas, valoradas en un total de 57.000 dólares.

Como estos procedimientos son llevados a cabo en forma in fraganti, la persona es llevada a un local especial mientras se hace la coordinación con la autoridad correspondiente. Al momento de la entrega, se le toman sus datos personales, para los efectos de registro interno. Un aspecto que ha generado bastante preocupación en el departamento de Seguridad es el uso de los baños para actos considerados atentatorios contra la moral y las buenas costumbres, ya sea por personas del mismo sexo o heterosexuales. Para ello, se hicieron cambios en el inmobiliario: se disminuyó el tamaño de las puertas, con el objeto de obtener una mayor visibilidad hacia el interior y reducirle la privacidad a una pareja.

En los baños no es posible instalar cámaras de vigilancia, porque podría verse como una intrusión en la intimidad de las personas. Entonces, los encargados de la limpieza fueron instruidos para detectar y denunciar cualquier actividad irregular. Estos empleados, por lo tanto, cumplen funciones que van más allá de lo que aparentan.

El sistema de seguridad del centro comercial también consta de botones de pánico instalados en cada uno de los extremos de cada planta. Al pulsarlos, las cámaras de vigilancia se orientan hacia el lugar del que surgió la alarma, y simultáneamente el Centro de Monitoreo Público ordena el traslado del personal que sea requerido, para evaluar la situación en el propio lugar.

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