Aprendizaje y adiestramiento

      Cuando ocurre un secuestro, la empresa emprende una investigación para determinar qué procedimiento falló, por qué se llevaron al trabajador, si fue capturado por una imprudencia de su parte o hubo algún incumplimiento en los procedimientos establecidos para operar en las zonas de alto riesgo.

      Cuando se determina que un empleado obvió las normas, la empresa no cambia el tono de la relación con él. Pero su experiencia servirá para la aplicación de acciones más contundentes en cuanto a los procedimientos, y para informar al resto del personal sobre lo que debe o no debe hacer.

      En ocasiones pueden suceder hechos fortuitos, como coincidir un grupo de trabajadores con una columna de guerrilleros y estos deciden secuestrarlos. Por esta razón, los empleados que laboran en zonas de alto riesgo no deben transitar por allí sin protección militar.

      Todas las personas que laboran para la empresa petrolera nacional y requieren prestar servicio en zonas de alto riesgo reciben un entrenamiento especial. Se trata de un taller de una semana de duración en el cual se les aportan conocimientos sobre el comportamiento de la subversión colombiana, las normas preventivas para no ser víctimas de secuestro como el procedimiento de vigilancia y observación, las condiciones a las cuales pueden ser sometidas si son secuestradas, además de otros consejos prácticos de supervivencia en cautiverio. A lo largo de esta inducción se reitera a los participantes cuál es política de la industria petrolera venezolana con respecto a negociar con la guerrilla. También se explica que un secuestrado no debe ceder a la extorsión, pues sentaría un mal precedente que pondría en riesgo la vida de sus compañeros, contribuiría al desmejoramiento de la seguridad en la zona y se perdería el esfuerzo preventivo que hace la empresa.

    El trabajador es advertido, igualmente, sobre la inconveniencia de divulgar información de sus bienes o su salario, porque esta información lo compromete más con la guerrilla. En tal sentido, la persona es instruida a decir la verdad, pero sin dar mayores detalles, hasta donde le sea permitido.

      A los participantes se les recomienda, en caso de ser secuestrados, aceptar lo que la guerrilla les ofrece, como comida, medicinas y cobijas o chaquetas, aunque estén sucias, las cuales serán de gran utilidad en las zonas del piedemonte andino, donde la temperatura es muy baja.

      En el curso se trata de reproducir las situaciones que ocurren en el momento del secuestro y el período de cautiverio. La medida de supervivencia radica en crear una situación real que sirva de entrenamiento. Los participantes son dotados de agua y de pocos alimentos, luego son sometidos a largas caminatas de tres días continuos. Son sometidos a condiciones muy duras, similares a las que utiliza la guerrilla colombiana. Las personas que no aprueban el adiestramiento no son certificadas para trabajar en zonas petroleras fronterizas caracterizadas como de alto riesgo.

      La experiencia y las estadísticas indican que las personas y las empresas que están consientes y practican las recomendaciones de seguridad y protección son menos propensas a ser víctimas. Bajo esta premisa, la industria petrolera venezolana ha fundamentado toda su estrategia de seguridad para operar en áreas de alto riesgo en la frontera colombo venezolana.

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