Experiencias de la Fiscalía. "Antonio Mastropietro"

       Cuando ocurre una toma de rehenes, generalmente al ser interrumpido o frustrado un delito en curso, o por llegar la policía al sitio antes que los delincuentes puedan escapar, vendrán momentos de mucha tensión. Los funcionarios que llegan primero generalmente no han recibido el entrenamiento adecuado para manejar este tipo de situaciones. Los especialistas en negociación y grupos de intervención tardarán cierto tiempo en presentarse. Pero es una constante que, al iniciar el dialogo con los delincuentes, lo primero que harán es exigir la presencia de un fiscal del Ministerio Público, como interlocutor y elemento de garantía.

          Una vez presentada la toma de rehenes es imperativo planificar y coordinar las acciones a emprender, con base en lo siguiente:

          1.- Las circunstancias de modo, lugar y tiempo en que se lleva a cabo o ejecuta la toma de rehenes.

          2.- La metodología a emplear en la fase de la negociación.

          3.- El estilo de la negociación, dependiendo del perfil psicológico del delincuente.

          4.- Las magnitudes del conflicto.

          5.- Las actividades y etapas a desarrollar mediante la negociación.

          6.- La manipulación psicológica del delincuente.

          7.- El tiempo.

          Un aspecto que merece especial atención en todo el proceso es el diálogo. Cuando se actúa en una situación de rehenes lo primero que se tiene en consideración es la vida de la persona que ha sido secuestrada o tomada como rehén. Por lo tanto, es necesario establecer desde el primer momento un diálogo con los secuestradores, y si es posible con los secuestrados, todo ello antes de ejercer la fuerza como última medida cuando fallan el diálogo y la persuasión.

        Es necesario conocer el requisito particular o las modalidades en que se ejecuta el delito para emprender la planificación, las acciones y las técnicas de la negociación más efectivas.

          La negociación es el conjunto de conocimientos, procedimientos y acciones que se despliegan en un momento determinado con la finalidad de obtener un resultado positivo y evitar que se produzca un mal mayor en una situación de rehén. Por lo tanto, negociar es un arte y debe ser desarrollado por la persona que tenga los conocimientos y las experiencias necesarias para tal fin. La negociación incluye tres elementos que son:

          1.- El conocimiento o experiencia,

          2.- El tiempo y

          3.- La información.

          Esta metodología permite desarrollar los estilos de negociación mediante la aplicación de una serie de pasos:

          1.- El inicio de la negociación para conocer las ofertas y las demandas.

        2.- Los límites que tiene la autoridad que negocia, sobre lo cual es necesario informar al delincuente para que sepa que existen limitaciones.

         El diálogo y contacto inicial con el secuestrador permitirán comenzar a definir el perfil psicológico del delincuente, de lo cual depende el estilo que adopte el negociador. Puede ser de dos tipos:

       1.- El atropellador.  Se refiere a aquella persona que, una vez aplicado el método, conoce sin lugar a dudas la deficiencia o falla psicológica del delincuente, convirtiéndose de esta manera en un negociador atropellador utilizando como armas fundamentales la astucia, el miedo y la intimidación.

          2.- El conciliador.  Se refiere al que no puede conocer a ciencia cierta el perfil psicológico del delincuente por muchas circunstancias, tanto internas como externas. Pero obligado a negociar debe adoptar un estilo conciliador, lo cual le permitirá buscar dentro de la negociación la forma de satisfacer algunas demandas o necesidades de los delincuentes. De esa manera, evita el peligro hacia los rehenes, utilizando la comprensión, la aceptación, el respeto y las limitaciones mientras se resuelve el problema.

          Considerando tales aspectos, se puede aplicar una metodología que se desarrolle progresivamente para obtener la liberación de los rehenes sanos y salvos.

          En cuanto a las magnitudes del conflicto, se toma como base la experiencia que debe tener el negociador, pues no puede ser un inexperto o principiante, y el rol a desempeñar le va a señalar cómo percibir y conocer el conflicto.

          Las actividades y etapas a desarrollar durante la negociación son las estrategias que se emplean y los lapsos en éstas deben ser desarrolladas.

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