La experiencia israelí. "Yigal Levin"

El presente trabajo tiene como finalidad conocer las experiencias de Israel y las herramientas que ha desarrollado para combatir los casos de rehenes, tanto en el área del terrorismo como en el de la delincuencia común.       

La historia israelí se inicia el 22 de junio de 1968. Ese día tres terroristas subieron a un avión de la línea aérea nacional El-Al, en Roma, lo secuestraron y lo llevaron a Argelia. Hasta esa fecha, Israel no había hecho frente a este tipo de actos. Hasta ahora, han ocurrido 150 casos de secuestros dirigidos contra Israel, a todas sus áreas de actividad: aviones, barcos, escuelas, autobuses, urbanizaciones, aldeas, etc. Al analizarlos, se encuentra que sólo uno de ellos tuvo un tratamiento total y absolutamente feliz.

El objetivo planteado desde un principio en la lucha contra este tipo de amenaza terrorista, como es el secuestro, es salvar vidas humanas. Es decir, las autoridades israelíes tratan que todo termine con cero víctimas, tanto entre los secuestrados, como es lógico, como entre los soldados o policías que hayan sido empleados para enfrentar la situación.

Hubo un caso ejemplar en el cual no hubo víctimas de ningún lado. A pesar de que operativamente son más conocidos los casos del avión de Air France en Entebbe, o el del avión de Savena que fue secuestrado y llevado a Israel. En ambos episodios hubo víctimas, tanto entre los secuestrados como en las fuerzas policiales o militares que intervinieron en estas operaciones.

Hoy en día, en Israel se estima que el secuestro, como amenaza usada por los terroristas no ha tenido éxito por dos circunstancias muy especiales: la primera es por la política de no rendirse a las demandas en ningún caso; y la segunda, por mantener el objetivo de tratar la situación con el mínimo de víctimas, y si es posible con ninguna.

Desde 1993 no se han registrado secuestros violentos en Israel. Desgraciadamente, los terroristas se han volcado ahora hacia la modalidad mucho más siniestra del terrorismo suicida. El éxito es limitado, pero aún así se le hace frente pese a las grandes dificultades del caso.

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