Vigilantes armados patrullan en la universidad Santa María

La Universidad Santa María contrató a un grupo de vigilantes armados para resguardar a la comunidad estudiantil en el núcleo de Filas de Mariches.
Los serenos recorren ocasionalmente los sectores más transitados del campus con escopetas calibre 12. A veces lo hacen a pie y otras en pequeñas motocicletas.
El decano de la Facultad de Derecho, Inocencio Figueroa, señaló que esa decisión fue tomada por el rectorado debido a una ola de robos y hurtos de vehículos que ocurrió a principio de año. Dijo que de esa forma se incrementaría la sensación de seguridad en el lugar.
Los robos de vehículos ocasionaron una protesta estudiantil el 30 de enero. Por este caso la policía judicial detuvo a dos personas el 18 de febrero. No obstante, desde ese mes delincuentes continuaron actuando en la universidad.
El presidente del Centro de Estudiantes de Comunicación Social, Daniel Álvarez, informó que ayer a las 10:00 am fueron robados los pasajeros de una camioneta que salía de la universidad. Indicó que anteriormente los asaltos se producían en el trayecto entre el Unicentro El Marqués y la casa de estudios, pero ahora los casos más frecuentes ocurren en el sentido contrario, en las vías internas del campus.
El jueves a las 9:00 am ocurrió el hurto de las pertenencias de diez personas, entre alumnos y una docente, que participaban en una actividad abierta en el salón 613 de Comunicación Social. La profesora Belibert Ramírez aseguró que algunas carteras fueron halladas posteriormente y que no todos los afectados denunciaron el delito.
Desde abril, la policía judicial ha recibido al menos dos reportes sobre robos de un automóvil y una motocicleta, ambos en el estacionamiento de Ingeniería.
Álvarez indicó que estos hechos son ejecutados por personas que aparentemente conocen la dinámica de los vigilantes pues siempre atacan en los lugares más desprotegidos.
Esta es la primera universidad en Caracas que incorpora vigilancia privada armada en su plantilla. Otras casas de estudio, como la UCV, lo han evaluado, pero optan por una mejor coordinación con los cuerpos policiales.
Figueroa considera que la comunidad universitaria se ve afectada por un problema de alcance nacional: «Reconocemos que este es un problema muy complicado. La universidad no es una isla dentro de Venezuela».
JAVIER IGNACIO MAYORCA

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