De un técnico a un político

El viernes 28 de julio, leí con sorpresa una respuesta a mi artículo»Reformulación de la inteligencia» escrita por un político de lallamada IV República -cada día me convenzo más de que este término esta bien utilizado-aunque debo confesar que ni en la IV ni en la V y no sé si en las anteriores,se tomó en cuenta a los técnicos en temas como la inseguridad, la inteligenciay la seguridad de Estado, temas que por cierto estos políticos de turno losmanejaron a su saber y entender. Bien decía mi abuelita, con la sabiduría deantaño, «zapatero a sus zapatos». Aunque nunca me ha gustado darletribuna a ningún político olvidado, creo que es conveniente desde el punto devista muy profesional, analizar algunos puntos que puedan ser importantes paralegos y entendidos.

El domingo 16 de julio este impreso publicó una polémica entre el directorde la Disip Eliézer Otaiza y el ex ministro Asdrúbal Aguiar, manteniendo puntoscontroversiales sobre la Ley de Seguridad Nacional, ley que no es más que unareformulación y reglamentación de la inteligencia en Venezuela, función quedesde hace muchos años hemos apreciado que está deteriorada y parece obedecer aintereses del gobernante de turno, persiguiendo a comunicadores sociales,políticos que adversan al gobierno y hasta ciudadanos comunes, situación que nocambiará solo con ponerle un nuevo nombre y nombrando un nuevo director, comoya se hizo en el pasado.

Es importante recordarle a este político, que una organización seria como loes Provea, en su informe Derechos Humanos y Coyuntura, número 56 de fecha 26 dejulio de 2000, Raúl Cubas, el coordinador general de esta organización, en elcapítulo «La ley de inteligencia: un debate con prejuicios», señalatextualmente: «es incorrecto cuestionarla (a la ley) como instrumentototalitario» y añade a la observación: «las críticas son máspolíticas que técnicas», -observaciones en las que estoy completamente deacuerdo. Estas apreciaciones de los técnicos en materia de derechos humanos,echa por tierra las afirmaciones de que esta ley reprimirá sin interferenciasde jueces ni del Ministerio Público y lo de llamarla «Ley Gestapo».Por otro lado, también tengo que reconocerlo, el mismo día de mi artículo, porotro medio impreso aparece una dura crítica tanto a la ley como a EliézerOtaiza, de parte de Norberto Ceresole -planteamientos que parecieran coincidircon los de Aguiar- aunque de Ceresole se entiende, ya que fue perseguido yexpulsado de Venezuela durante el gobierno de Aguiar, por sus «organismosde inteligencia».

Los objetivos de la inteligencia o de la búsqueda y procesamiento deinformación en el mundo han cambiado, -tal y como lo indicaba yo, ya hace másde diez años en las aulas de la Escuela de Inteligencia de las Fuerzas Armadas,en donde fui profesor. Citaremos como ejemplo que 80% de la inteligencia queproduce el Japón es de tipo económica y la realiza sobre objetivos europeos ynorteamericanos. En Estados Unidos, cuando el presidente Bush encomienda aRobert Gates reorganizar la CIA y cambiar las concepciones de búsqueda, leasigna 30 millardos de dólares para la búsqueda y el procesamiento de datoseconómicos y tecnológicos. Hoy en día la CIA no solamente abre sus expedientesal mundo, sino que busca sus agentes y analistas entre los profesionales másdestacados de las diferentes universidades del mundo. Alemania, Francia, GranBretaña e Israel han reformulado sus objetivos de búsqueda, objetivos cubiertospor los subsistemas de búsqueda que están el proyecto de la Ley de SeguridadNacional.

Sin embargo en Venezuela algunos piensan que la «seguridad deEstado» debe centrarse en buscar a los que conspiran en restaurantes, alos cabezas calientes de los años 60, a los encapuchados de la UCV osimplemente a comunicadores sociales que denuncian cualquier situaciónirregular, centrando el tema de la discusión del nuevo proyecto de ley enasuntos de forma y no de fondo como son: «a quién debe reportar esteorganismo» y/o «qué persona tiene que plantear las necesidades deinformación que requiere en un momento determinado el Estado venezolano» ocomo también que el nombre les recuerda a la extinta Seguridad Nacional de ladictadura. Para mí sinceramente estas cosas son nimiedades y si esto me haceser revolucionario lo asumo con orgullo.

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