Sobreviviendo al secuestro

El secuestro es el peor delito que se puede cometer contrael ser humano; mundialmente ha tocado a todos los niveles económicos,políticos, sociales y solamente quien lo ha vivido es capaz de entender su “sinsentido”.

El término secuestro viene del latín “sequestrare” quesignifica “apoderarse de una persona para exigir rescate, ó encerrar a unapersona ilegalmente”; en otras épocas se le denominaba plagio que significa redde pescar.

A lo largo de la historia de lahumanidad se han dado secuestros que han cambiado su transcurrir, tales como elde Helena de Troya, el cual dio origen a una guerra que duró doce años como serefleja en “La Ilíada” de Homero; el de Julio César, el de José hijo de Jacob,Ricardo Corazón de León, Miguel de Cervantes Saavedra, el Zar Nicolás II deRusia y muchos otros.

En América Latina la subversiónempieza a dedicarse al secuestro en los años 60; por esta causa han muertoembajadores, empleados gubernamentales, industriales, atletas olímpicos,personalidades artísticas y religiosas, políticos y otros: nadie está exento.La lista sería interminable y faltaría espacio para narrar hechos de todo tipo.En definitiva lo más importante para nosotros es Venezuela; de los secuestrosmás emblemáticos ocurridos en nuestro país está el del industrialnorteamericano William Niehouse, ejecutivo de la compañía Owens Illinoisrealizado el 28 de febrero de 1.976 y rescatado por casualidad en el año 1.979en el Estado Bolívar.

No vamos a describir con detalleque ha pasado en nuestro terreno, sino cómo ha crecido este delito. En losúltimos doce años ha crecido a un ritmo de un 12,33% de variación interanual, atal punto que de unos 30 secuestros en el año 2001, hemos pasado a 100secuestros registrados en el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales yCriminalísticas hasta el 30 de Septiembre de 2002, sin contar las llamadas “cifrasnegras”, renglón de delitos que no se denuncian ni se pueden contabilizar. Porotra parte, hablar de cifras pagadas por el rescate de los secuestrados seríairresponsable, debido a que nadie dice la verdad para proteger a muchosinocentes vinculados ó relacionados con este delito, el cual se ha convertidoen una industria lucrativa al margen de la ley.

La extorsión y el secuestro segeneralizan y ganan espacio no solamente en la frontera colombo-venezolana sinoque se ve ya en las zonas central y capital como los casos de Antonio Nagen yRichard Boulton, donde el producto que se comercializa es la vida. En unprincipio los plagios se realizaban en las haciendas, mas tarde en los lugaresde trabajo, ahora es en las propias casas con organización, estrategias y métodos que denotan una gran preparacióny planificación. Nuestro país recorre un camino que Colombia transitó hacemuchos años y donde hoy en día se denuncian mas de 3.500 secuestros por año.¿Esque acaso queremos llegar a estas cifras?.

Lo grave está en que no hay unmarco legal y jurídico adecuado para enfrentar este delito y se ha impuesto laley del silencio. Hace 5 años se realizaron múltiples reuniones en las zonasfronterizas de los estados Táchira y Apure, con las asociaciones de productores, las Fedecámaras regionales,los cuerpos de seguridad y policiales, junto con las autoridades regionales yse redactó un Proyecto de LeyAntisecuestro y Extorsión que se sometió a dos discusiones en el antiguoCongreso Nacional y que desgraciadamente no fue aprobado en Cámara Plena.

Este Proyecto de Ley era uninstrumento muy importante para tipificar diversos delitos tales como elllamado “ Secuestro Express”, tan de moda últimamente en nuestro país, así comoel secuestro extorsivo, diferenciando entre lo extorsivo general, político yeconómico; también imponía sanciones mayores a las establecidas en nuestroCódigo Penal.

Deberíamos establecer un marcojurídico definido para este delito, determinar la creación de un FiscalAntisecuestro que se ocupe no solamente del hecho en sí, sino de la victima, suentorno familiar, su reinserción en la sociedad; que le haga seguimiento a lasituación de los indiciados y la aplicación de las sanciones correctivasadecuadas; que vigile que las políticas de Estado sobre la materia seanaplicadas con éxito en cuanto a los procedimientos y la interrelación entre losdiversos organismos investigativos y de represión; que exista una óptimarespuesta de manera que “ la impunidad no estimule la delincuencia”.

Por otra parte nuestraConstitución Nacional contiene una serie de artículos entre ellos el 15, 55 y326 donde se nos debe garantizar a los ciudadanos el derecho a la protección denuestras vidas, integridad física y familiar, de nuestros bienes y propiedades frente a situaciones que constituyanamenaza, vulnerabilidad o riesgo.

Esperemos que estos enunciados nosigan siendo letra muerta y se transformen en realidades vivenciales ytangibles para que Venezuela no secuestre su futuro.

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