Año de conflictos (20 al 27 de diciembre 2002)

 Se cierra el ciclodel 2002.  El año pasado por esta mismafecha hacíamos un ejercicio de prospectiva en torno a lo que podría depararnosestos doce meses.  Al releer aquellas líneasnos damos cuenta de que si bien muchas de las previsiones se aproximaron a loshechos, la realidad tuvo giros insospechados. Algunas regiones, como el eje colombo-venezolano, destacaron por suconflictividad social o por los cambios políticos que en ellas tienen lugar.  Otras, en cambio, pasaron inadvertidas parala opinión pública, lo que quizá en estos días sea una buena señal.

 

Dijimos en aquella oportunidadque los grandes cambios en la región “parecieran impulsados por el juego entre tendencias globales y factorespresentes en el devenir histórico de cada localidad”.  Señalamos que en América Latina se acentuaría la recesión económica yque el conflicto generado por los ataques terroristas del 11 de septiembretendría sus coletazos en los países del área, especialmente en Colombia.  La crisis, según este análisis, golpearíaespecialmente a Ecuador y Venezuela.  Afinales del 2001 se veía a México embalado hacia la integración comercial ysocial con Estados Unidos, lo que tendría consecuencias inmediatas en el ámbitode la seguridad regional.  En Argentina,mientras tanto, destacaba el hecho de que los militares se hubiesen sobrepuestoa la tentación de “imponer el orden” mediante un gobierno de facto, respetandoen cambio el principio de que los cambios políticos deben ser resueltos por lasociedad civil.

 

Ciertamente, este no fue un año bueno para laregión.  Según la Comisión Económicapara América Latina (CEPAL), el crecimiento promedio de los países del árearondó el 1 %.  Hubo excepciones comoChile y Colombia.  Pero en el resto delos países el empobrecimiento fue generalizado, en parte debido a lastendencias recesivas que imperan en el mundo, pero también debido a laimpericia de los gobernantes.  EnVenezuela, por ejemplo, resulta incomprensible cómo un gobierno que ha recibidopor renta petrolera más de 80 millardos de dólares en tres años tengacrecimientos reales negativos en su economía.

 

La inestabilidad política, elcuestionamiento a las tesis del libre mercado, la antiglobalización y losgobiernos de corte populista ganan terreno en la región.  Mientras que en Ecuador se impone el coronelretirado (ex golpista) Lucio Gutiérrez, encarnando la crítica de las mayoríashacia la clase política tradicional, en Brasil hace lo propio Luis Inacio daSilva (Lula), un obrero metalúrgico que trazó su carrera política en los sindicatos.En Bolivia la prédica indigenista de protección a los cocaleros, liderada porel representante del Movimiento al Socialismo Evo Morales, se convierte en lasegunda fuerza política y por escaso margen pierde la presidencia.

 

A un año de los motines queobligaron a la renuncia de dos presidentes, Argentina vuelve a ser el escenariode protestas por el desempleo, esta vez pacíficas.  Venezuela, en cambio, se sumerge en una espiral de violencia decorte político nunca vista en ese país, y que solamente se calmará cuando elpresidente Hugo Chávez abandone el poder. Colombia sigue aportando su cuota de sangre y dolor en un conflictointestino donde a veces pareciera imponerse el Estado, y en otras oportunidadeslas fuerzas irregulares.  Tal y como se preveía,Estados Unidos se incorporó de lleno a esta confrontación.  No solo se trata de los aportes militares,sino también al transformar a los líderes de las FARC en reos de la justicia.Las últimas informaciones señalan que los guerrilleros enfocarán su estrategiaen las grandes ciudades, mediante actos de corte netamente terrorista.  El gobierno de Alvaro Uribe estáaprovechando este giro para consolidar respaldos en la Comunidad Europea, dondesiempre apostaron por una solución negociada al tema colombiano.

 

En fin de cuentas, este año seha mostrado mucho más intenso de lo que inicialmente parecía ser.  Las instituciones democráticas estándemostrando cuán frágiles son. Como aspecto positivo se puede rescatar el hechode que la participación política gana espacio entre las clases medias,generalmente apáticas.  En Argentina,Perú y Venezuela los profesionales han tomado la calle, conscientes de que lospartidos no los representan del todo. Pero en cada país, con la probable excepción de México, los conflictosinternos dominan la agenda, abriendo un paréntesis a los procesos deintegración social y económica, donde paradójicamente podría estar la llavepara el crecimiento.

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